Skip to main content

Durante años se instaló la idea de que las proteínas animales eran «superiores» y que las proteínas vegetales eran insuficientes para ganar masa muscular o rendir en el deporte. Sin embargo, la evidencia científica de los últimos años muestra un panorama mucho más matizado.

La pregunta ya no es si una fuente es «buena» y la otra «mala», sino qué cantidad, calidad y contexto tiene la alimentación de cada persona.

¿Qué es una proteína de calidad?

Cuando hablamos de calidad proteica nos referimos principalmente a tres aspectos:

  • Su contenido de aminoácidos esenciales.
  • La cantidad de leucina, el principal disparador de la síntesis de proteína muscular.
  • Su digestibilidad y absorción.

Actualmente, los métodos más utilizados para evaluar la calidad de una proteína son el PDCAAS (Protein Digestibility Corrected Amino Acid Score) y, especialmente, el DIAAS (Digestible Indispensable Amino Acid Score), considerado el sistema más preciso por la FAO.

En general, las proteínas animales presentan valores de DIAAS más elevados a que muchas proteínas vegetales tienen puntuaciones menores debido a uno o más aminoácidos limitantes y una digestibilidad algo inferior.

Pero esto no significa que una dieta vegetal no pueda cubrir perfectamente los requerimientos.

Las proteínas animales: el "gold standard"

Los alimentos de origen animal contienen todos los aminoácidos esenciales en cantidades suficientes y poseen una elevada biodisponibilidad.

Entre las mejores fuentes encontramos:

  • Huevos
  • Lácteos
  • Carne vacuna
  • Pollo
  • Pescados
  • Mariscos

Además, suelen aportar una mayor cantidad de leucina por porción.

Por ejemplo:

  • 25 g de proteína de suero contienen aproximadamente 2,7-3 g de leucina.
  • Esa cantidad es suficiente para maximizar la síntesis de proteína muscular en la mayoría de los adultos jóvenes.

Estudios clásicos de Donald K. Layman y posteriormente de Luc J. C. van Loon demostraron la importancia de alcanzar aproximadamente 2–3 g de leucina por comida para estimular al máximo la síntesis proteica.

Las proteínas vegetales poseen varias ventajas:

  • mayor contenido de fibra
  • antioxidantes
  • fitoquímicos
  • menor aporte de grasas saturadas

Sin embargo, muchas presentan cantidades menores de algunos aminoácidos esenciales.

Los ejemplos clásicos son:

Fuente

Aminoácido limitante
LegumbresMetionina
CerealesLisina
Frutos secosLisina
Maíz

Lisina y triptófano

Esto explica por qué tradicionalmente se recomendaba combinar alimentos.

El ejemplo más conocido es:

  • arroz + lentejas
  • garbanzos + pan
  • hummus + pita

La combinación mejora el perfil global de aminoácidos.

La respuesta corta es, «No», este concepto quedó bastante desactualizado.

Actualmente sabemos que no hace falta combinar proteínas vegetales dentro del mismo plato.

Lo importante es que exista variedad a lo largo del día.

Si durante la jornada consumimos legumbres, cereales integrales, frutos secos, semillas, soja o derivados, el organismo dispone de todos los aminoácidos necesarios.

Esta idea fue respaldada por la posición oficial de la Academy of Nutrition and Dietetics sobre dietas vegetarianas y veganas.

Durante muchos años parecía claro que la proteína animal era superior, sin embargo, la investigación más reciente muestra que las diferencias prácticamente desaparecen cuando se igualan variables importantes.

El metaanálisis de Lim et al. (2025) analizó decenas de estudios comparando proteína animal y vegetal.

Los autores observaron que:

  • cuando el consumo total de proteínas era suficiente;
  • cuando la ingesta diaria alcanzaba aproximadamente 1,6–2,2 g/kg;
  • y cuando existía entrenamiento de fuerza;

las ganancias de masa muscular y fuerza fueron prácticamente equivalentes. Es decir, la cantidad total de proteína parece ser mucho más importante que su origen.

Actualmente existen mezclas comerciales que combinan guisante, arroz, habas, garbanzo o soja, estas formulaciones buscan precisamente compensar los aminoácidos limitantes de cada fuente.

Incluso varios ensayos han encontrado respuestas similares al suero cuando la dosis total de proteína y el contenido de leucina son comparables.

¿Y la soja?

La soja merece un apartado propio.

Su proteína tiene un perfil de aminoácidos muy completo y un DIAAS muy elevado respecto al resto de proteínas vegetales.

Los alimentos derivados incluyen:

  • tofu
  • tempeh
  • bebida de soja
  • edamame
  • proteína aislada de soja

Numerosos estudios muestran que la proteína de soja produce adaptaciones musculares muy similares a las obtenidas con otras proteínas cuando se consume en cantidades adecuadas.

Claro que sí, pero deben prestar un poco más de atención a la planificación.

Generalmente se recomienda:

  • consumir algo más de proteína total (≈1,8–2,2 g/kg/día);
  • repartirla en 3–5 comidas;
  • incluir fuentes ricas en leucina como soja, tofu, tempeh o proteínas vegetales aisladas;
  • asegurar un adecuado aporte energético.

Además, conviene controlar otros nutrientes que pueden ser deficitarios en algunas dietas veganas, como vitamina B12, hierro, calcio, yodo, vitamina D, zinc y omega-3.

Pero más allá del músculo, está la salud y sostenibilidad

Las proteínas vegetales también se asocian con beneficios para la salud, diversos estudios observacionales muestran que un mayor consumo de legumbres, frutos secos y cereales integrales se relaciona con menor riesgo de enfermedad cardiovascular, diabetes tipo 2 y mortalidad.

Por otro lado, reducir parcialmente el consumo de carnes rojas y aumentar el de proteínas vegetales también disminuye significativamente la huella ambiental de la alimentación.

Esto no implica que toda proteína animal sea perjudicial ni que toda proteína vegetal sea automáticamente saludable; depende del alimento concreto y del patrón dietético global.

Entonces… ¿cuál es mejor?. La respuesta depende del contexto.

Las proteínas animales ofrecen:

  • excelente digestibilidad;
  • alto contenido de leucina;
  • perfil completo de aminoácidos.

Las proteínas vegetales aportan:

  • fibra;
  • antioxidantes;
  • fitoquímicos;
  • menor impacto ambiental;
  • excelente calidad cuando la dieta está bien planificada.

La evidencia científica actual indica que ninguna de las dos es intrínsecamente superior, si el aporte total de proteínas es suficiente, la distribución durante el día es adecuada y se acompaña de entrenamiento de fuerza, es posible desarrollar masa muscular tanto con proteínas animales como con proteínas vegetales.

La clave no está en elegir un «bando», sino en construir una alimentación equilibrada, suficiente y adaptada a las necesidades de cada persona.

Referencias

  • FAO. Dietary protein quality evaluation in human nutrition. FAO Food and Nutrition Paper 92. 2013.
  • Lim MT, et al. Animal vs Plant Protein and Muscle Mass: A Systematic Review and Meta-analysis. Nutrition Reviews. 2025.
  • Phillips SM. A Brief Review of Higher Dietary Protein Diets in Weight Loss. J Nutr. 2014.
  • van Vliet S, Burd NA, van Loon LJC. The Skeletal Muscle Anabolic Response to Plant- versus Animal-Based Protein Consumption. J Nutr. 2015.
  • Layman DK. The role of leucine in weight loss diets and glucose homeostasis. J Nutr. 2003.
  • Morton RW, et al. A systematic review, meta-analysis and meta-regression of the effect of protein supplementation on resistance training-induced gains in muscle mass and strength. Br J Sports Med. 2018.
  • Academy of Nutrition and Dietetics. Position of the Academy of Nutrition and Dietetics: Vegetarian Diets. J Acad Nutr Diet. 2016.
  • Gorissen SHM, Witard OC. Characterising the muscle anabolic potential of dairy, meat and plant-based protein sources in older adults. Proc Nutr Soc. 2018.

Dejar un comentario