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Entrenar con constancia, comer suficiente y aun así tener dificultades para ganar masa muscular puede generar bastante frustración. En personas con celiaquía, el estado de la enfermedad es una de las cuestiones que conviene revisar. Cuando está activa, el daño intestinal y las alteraciones nutricionales pueden dificultar la recuperación y el desarrollo muscular.

Para entender esa relación hay que mirar qué ocurre con la absorción de nutrientes, el metabolismo de las proteínas y la recuperación después de empezar una dieta sin gluten.

¿Qué ocurre en el intestino?

La celiaquía es una enfermedad inmunomediada en la que el consumo de gluten desencadena una respuesta que daña la mucosa del intestino delgado. Ese daño puede provocar atrofia de las vellosidades intestinales y reducir la capacidad de absorber nutrientes.

La afectación varía entre personas. Algunas presentan diarrea, pérdida de peso y malabsorción importante. Otras llegan al diagnóstico por anemia, cansancio persistente o manifestaciones menos evidentes. Por eso, el peso corporal o la ausencia de molestias digestivas no bastan para valorar el estado nutricional.

Cuando existe malabsorción, cubrir las necesidades nutricionales puede resultar más difícil. A esto se suma que las molestias digestivas pueden llevar a comer menos o a restringir alimentos. Para una persona que entrena, mantener esa situación complica la recuperación y la posibilidad de aumentar masa muscular.

¿Qué sabemos sobre el metabolismo de las proteínas?

El tejido muscular está en renovación constante. Sus proteínas se sintetizan y se degradan, y el aumento de masa muscular depende del balance entre ambos procesos a lo largo del tiempo.

En la celiaquía activa se han observado alteraciones del metabolismo proteico. Un estudio de Messing y colaboradores, realizado en cinco adultos, encontró indicadores de una mayor degradación de proteínas en el conjunto del organismo. Los autores plantearon que el aumento del recambio de las células intestinales podía contribuir a este fenómeno y al deterioro nutricional. El alcance de ese resultado es limitado. Se estudió el metabolismo proteico corporal en ayunas, sin medir directamente la síntesis de proteína muscular después de una comida o del entrenamiento. Por lo tanto, afirmar que todas las personas con celiaquía tienen una menor capacidad para sintetizar músculo iría más allá de lo que demuestra ese trabajo.

La evidencia permite hablar de un contexto potencialmente desfavorable para conservar o aumentar masa muscular durante la enfermedad activa. La respuesta muscular de una persona tratada y recuperada requiere otra valoración.

Recuperar peso puede llevar menos tiempo que recuperar masa magra

Después del diagnóstico, la dieta sin gluten permite avanzar en la recuperación intestinal y nutricional. Sin embargo, los cambios en la composición corporal pueden seguir ritmos diferentes.

En un estudio longitudinal de Newnham y colaboradores, la masa grasa mejoró durante el primer año de tratamiento, mientras que la recuperación de la masa magra y ósea llevó más tiempo. Otro estudio encontró mejoras del peso y de distintos parámetros nutricionales sin un aumento significativo de la masa magra durante el período evaluado.

Esto ayuda a entender por qué subir de peso después de retirar el gluten puede ser un avance, aunque todavía quede trabajo por hacer sobre la composición corporal. Además, la masa magra incluye agua, órganos y otros tejidos. Su medición aporta información, pero no equivale a medir exclusivamente músculo.

¿Cómo abordar la alimentación?

El tratamiento exige una dieta estricta sin gluten y seguimiento para valorar la evolución. Dentro de ese marco, también hay que comprobar que la alimentación cubra las necesidades de la persona y sea compatible con su entrenamiento.

Retirar alimentos habituales sin reemplazarlos adecuadamente puede reducir la ingesta de energía o proteína. Algunos productos específicos sin gluten también presentan diferencias nutricionales respecto de sus equivalentes convencionales. Conviene revisar la alimentación completa y las etiquetas de los productos que se consumen con frecuencia.

Si existen déficits de hierro, folato u otros nutrientes, corresponde identificarlos y corregirlos según la valoración clínica. La suplementación se decide a partir de esas necesidades. Añadir proteína en polvo por el solo hecho de tener celiaquía deja sin resolver cuestiones como la ingesta total, la tolerancia digestiva o la persistencia de daño intestinal.

Entonces, la gran pregunta es... ¿Se puede ganar músculo teniendo celiaquía?

Sí. El diagnóstico por sí solo no permite predecir una mala respuesta al entrenamiento. En un estudio español, adultos con celiaquía que seguían una dieta sin gluten desde hacía más de un año presentaron, en conjunto, un estado nutricional similar al de los participantes sin celiaquía. Aunque ese estudio no evaluó la hipertrofia, muestra que las alteraciones nutricionales no son inevitables en todas las personas diagnosticadas.

Si cuesta progresar, conviene revisar la alimentación y el entrenamiento junto con el control de la enfermedad. La pérdida de peso involuntaria, la anemia persistente o las molestias digestivas requieren seguimiento para investigar exposiciones inadvertidas al gluten, déficits pendientes u otras causas. Esa evaluación permite ajustar el abordaje a lo que realmente está ocurriendo en cada persona.

Referencias

  • Messing B, Dutra SL, Thuillier F, Darmaun D, Desjeux JF. Whole-body protein metabolism assessed by leucine and glutamine kinetics in adult patients with active celiac disease. Metabolism. 1998;47(12):1429–1433. https://doi.org/10.1016/S0026-0495(98)90065-8. PubMed
  • Smecuol E, et al. Longitudinal study on the effect of treatment on body composition and anthropometry of celiac disease patients. American Journal of Gastroenterology. 1997;92(4):639–643. Consultar en PubMed. pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
  • Newnham ED, Shepherd SJ, Strauss BJ, Hosking P, Gibson PR. Adherence to the gluten-free diet can achieve the therapeutic goals in almost all patients with coeliac disease. A 5-year longitudinal study from diagnosis. Journal of Gastroenterology and Hepatology. 2016;31(2):342–349. https://doi.org/10.1111/jgh.13060. pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
  • Ballestero-Fernández C, et al. Nutritional Status in Spanish Adults with Celiac Disease Following a Long-Term Gluten-Free Diet Is Similar to Non-Celiac. Nutrients. 2021;13(5):1626. https://doi.org/10.3390/nu13051626. MDPI
  • Elli L, et al. Guidelines for best practices in monitoring established coeliac disease in adult patients. Nature Reviews Gastroenterology & Hepatology. 2024;21:198–215. https://doi.org/10.1038/s41575-023-00872-2.

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