Skip to main content

Durante décadas, el lactato fue visto casi como un residuo del ejercicio, asociado a fatiga y acumulación de ácido. Hoy sabemos que esa interpretación quedó vieja.

El lactato es un metabolito que producimos continuamente y que puede utilizarse como fuente de energía. Durante el ejercicio circula entre tejidos y puede ser oxidado por el músculo esquelético, el corazón y otros órganos. Esta idea forma parte del concepto de lactate shuttle o lanzadera de lactato, desarrollado por George Brooks desde la década de 1980.

A partir de ahí surge una pregunta interesante: si nuestro organismo ya utiliza lactato como combustible, ¿qué pasa si lo ingerimos durante el ejercicio?

¿Qué es el lactato exógeno?

El lactato exógeno es simplemente lactato administrado desde fuera del organismo, normalmente mediante suplementos o geles.

La propuesta no es reemplazar los carbohidratos, sino añadir otra fuente energética. Durante pruebas prolongadas, los deportistas pueden consumir grandes cantidades de carbohidratos por hora, principalmente mediante combinaciones de glucosa y fructosa. Estas moléculas utilizan transportadores intestinales distintos, lo que permite aumentar la absorción.

El lactato utiliza otras vías de transporte, fundamentalmente los transportadores de monocarboxilatos o MCT.

Por eso aparece una hipótesis atractiva, combinar glucosa, fructosa y lactato podría aumentar la energía disponible sin depender exclusivamente de seguir elevando la ingesta de carbohidratos.

Una vez absorbido, el lactato puede entrar en circulación, ser captado por diferentes tejidos y oxidarse para generar energía. También puede participar en el mantenimiento de la glucemia mediante su conversión en glucosa en el hígado.

Desde el punto de vista fisiológico, la idea tiene sentido, el problema es que una hipótesis fisiológica razonable no equivale automáticamente a una mejora del rendimiento.

ExoLactate y el salto al ciclismo profesional

Uno de los productos que más atención recibió en 2026 fue ExoLactate, desarrollado por «From Lab to Field», proyecto en el que participa el fisiólogo Aitor Viribay.

Su formulación combina aproximadamente 5g de lactato con 40g de carbohidratos por gel.

El gran desafío no era demostrar que el cuerpo puede utilizar lactato, algo que conocemos desde hace décadas, sino conseguir administrarlo en cantidades relevantes durante el ejercicio de forma práctica y tolerable.

El verdadero boom llegó durante el Tour de France 2026.

El lactato exógeno comenzó a aparecer en medios especializados después de conocerse que distintos ciclistas y equipos estaban experimentando con estas estrategias.

Y acá conviene separar dos cosas que durante el Tour muchas veces se mezclaron primero, ExoLactate es una marca concreta y por otro lado, UAE Team Emirates-XRG confirmó públicamente el uso de otra formulación de lactato desarrollada junto a Enervit. En otras palabras, el fenómeno no se limitó a un único producto, el interés estaba en el lactato exógeno como estrategia nutricional.

Y cuando algo aparece en el Tour de France, especialmente asociado a algunos de los mejores ciclistas del mundo, el interés se multiplica rápidamente.

¿Qué dice realmente la evidencia?

Todavía nos dice poco. Algunos estudios recientes muestran resultados interesantes, pero la evidencia es escasa y no permite afirmar que el lactato exógeno mejore de forma consistente el rendimiento. Un ensayo publicado en 2024 observó una potencia media aproximadamente un 4% superior en una contrarreloj de ciclismo de 20 minutos después de suplementar con lactato, es un resultado llamativo, pero el estudio incluyó solo 15 personas físicamente activas y no ciclistas profesionales.

Otro trabajo realizado en ciclistas entrenados no encontró mejoras significativas del rendimiento. Sí observó cambios en el equilibrio ácido-base y una menor percepción subjetiva del esfuerzo, pero también aparecieron molestias gastrointestinales. Incluso estudios realizados décadas atrás ya habían demostrado que ingerir lactato puede modificar parámetros como glucemia, bicarbonato o pH.

Lo que todavía falta demostrar es lo más importante: si esos cambios producen una ventaja real y reproducible en competición.

¿Por qué generó tanto interés después del Tour?

Porque combina dos elementos muy potentes, por un lado, existe una base fisiológica razonable y por otro, empezó a utilizarse en el máximo nivel del ciclismo profesional, eso hizo que el lactato exógeno pasara rápidamente de ser un tema casi exclusivo de investigación y fisiología a convertirse en una tendencia de nutrición deportiva.

Después del Tour comenzaron a aparecer más productos, más cobertura mediática y más interés comercial, pero el uso por parte de atletas de élite no demuestra por sí mismo que una estrategia funcione.

Los equipos profesionales prueban constantemente nuevas herramientas. Algunas terminan consolidándose y otras desaparecen cuando se estudian mejor.

¿Estamos ante una nueva herramienta para el rendimiento?

Puede ser, sabemos con bastante certeza que el lactato puede utilizarse como combustible. Lo que todavía debemos aclarar es cuánto lactato puede absorberse durante el ejercicio, qué cantidad puede oxidarse, cómo interactúa con ingestas altas de glucosa y fructosa, cuál es la mejor dosis y qué ocurre con la tolerancia gastrointestinal.

También habrá que ver en qué tipo de atleta podría tener sentido, probablemente el escenario más interesante sea el de deportistas de resistencia que ya tienen prácticamente optimizada su estrategia de carbohidratos y buscan aumentar todavía más la disponibilidad energética.

Para alguien que todavía no cubre correctamente carbohidratos, hidratación o sodio, el lactato exógeno difícilmente debería ser una prioridad.

El Tour de France 2026 puso el lactato exógeno en el centro de la conversación, ahora falta saber si estamos ante una herramienta que realmente cambiará la nutrición en deportes de resistencia o ante una estrategia interesante cuyo efecto práctico terminará siendo mucho más modesto de lo que sugiere el boom actual.

Referencias

  • Brooks GA. The lactate shuttle during exercise and recovery. Medicine & Science in Sports & Exercise. 1986;18(3):360-368.
  • Brooks GA. Lactate shuttles in nature. Biochemical Society Transactions. 2002;30(2):258-264.
  • Fahey TD, Larsen JD, Brooks GA, et al. The effects of ingesting polylactate or glucose polymer drinks during prolonged exercise. International Journal of Sport Nutrition. 1991;1(3):249-256.
  • Ewell TR, Bomar MC, Brown DM, et al. The Influence of Acute Oral Lactate Supplementation on Responses to Cycle Ergometer Exercise: A Randomized, Crossover Pilot Clinical Trial. Nutrients. 2024;16(16):2624.
  • Bordoli C, Varley I, Sharpe GR, Johnson MA, Hennis PJ. Effects of Oral Lactate Supplementation on Acid-Base Balance and Prolonged High-Intensity Interval Cycling Performance. Journal of Functional Morphology and Kinesiology. 2024;9(3):139.

Dejar un comentario